SEMINARIO:
PEDAGOGÍA DE LA
TOLERANCIA
Y RESOLUCIÓN DE
CONFLICTOS
Por:
ANDRÉS FELIPE PALACIO
PÉREZ
Medellín
2002
PEDAGOGIA DE LA TOLERANCIA
Y RESOLUCION DE CONFLICTOS
Introducción:
Lo
que nos convoca hoy es el hecho de tratar de fortalecer, conocer y poner a
consideración de los participantes algunos elementos generales que les
permitan, como CONCILIADORES de las Organizaciones Comunitarias, contextualizar
y a la par desarrollar y poner en marcha alternativas viables de solución y
posibilidades contructivas frente a los distintos conflictos a los que son
continuamente convocados a intervenir.
Se hace necesario de entrada llamar la atención sobre la
disposición de este trabajo, ya que debe estar sostenido por los participantes
más que por el facilitado del proceso de enseñanza, no sólo por el hecho de que
los participantes puedan colocar en un futuro inmediato en práctica este saber
que hoy se les ofrece en sus comunidades, sino también porque este saber puede
ser valorado personalmente ya que puede ser puesto en práctica en su vida
cotidiana familiar, laboral etc.; hechos que los hará crecer como personas en
sabiduría. Porque este saber, aunque pequeño, humilde y en muchos casos
contradictorio, mas que técnico o practico en si, se convierte en una fortaleza
que se extiende a sus propias vidas como personas.
Se hace también necesario subrayar las limitaciones de
tiempo a las que nos vemos enfrentados (21 horas), hecho que solo nos permitirá
hacer una simple, pero espero, sustanciosa introducción de algunos elementos
generales que les permitan generar procesos de reflexión y crecimiento, no solo
personal, sino también invertible en sus comunidades, en el arduo y en
ocasiones difícil trabajo de conciliadores; trabajo dirigido no solo a la
resolución de conflictos a nivel comunitario, sino sobretodo a la creación y
fortalecimiento de la tolerancia en la convivencia ciudadana, elementos que se
nos imponen como necesarios y obligatorios frente a la precaria, desilusionante
y triste situación por la que nuestro país, nuestra ciudad y nuestros barrios
atraviesan.
Objetivo general:
Desarrollar
un seminario-taller que brinde algunas herramientas teóricas y prácticas a los
conciliadores de las juntas de acción comunal con el fin de cualificar el
funcionamiento de las organizaciones comunales.
Metodología:
Este
objetivo implica entonces como metodología de trabajo: la discusión, la puesta
en común y la reflexión en torno a los temas expuestos y adjunto el desarrollo
de talleres que les permitan a los participantes colocar en acción lo que se ha
expuesto, es decir, trabajar, elaborar y transformar conjuntamente esos temas
en aplicaciones que les sean útiles y prácticas.
Temas a tratar:
- La tolerancia y el conflicto
- La tolerancia
- El conflicto
- Resolución de conflictos
- Derechos Humanos
- La justificación del dialogo
como alternativa de resolución de conflictos
- La justicia
PRIMERA ACTIVIDAD:
- ¿POR QUÉ ESTAMOS AQUÍ?
- ¿PARA QUÉ NOS SIRVE LO QUE HAREMOS?
- ¿QUÉ LES HACE PENSAR EL TITULO. Y QUÉ PIENSAN SOBRE LO QUE SE VA
HA TRATAR?
- ¿QUÉ ENTIENDEN POR TOLERANCIA, ESO SI SE PUEDE
ENSEÑAR?
- ¿QUÉ PIENSAN DEL CONFLICTO EN GENERAL, COMO SE PUEDE
RESOLVER, SI SE PUEDEN
RESOLVER?
- EXPECTATIVAS
- PREGUNTAS
- VOLOREMOS EL SABER QUE OBTENGAMOS DE ESTAS
ACTIVIDADES. EL QUE SABE HACER LAS COSAS LAS HACE BIEN HECHAS.
LA TOLERANCIA Y EL CONFLICTO
Introducción:
El
pensamiento general que sostiene este trabajo se centra en la idea de fomentar
una nueva forma de entender y contextualizar el conflicto en las comunidades,
entendimiento que vaya mas allá de las discusiones sobre lo que es bueno, o
quienes son los buenos y de lo que es malo y quienes son los malos; es mas
bien, entender el conflicto desde su núcleo central y originario, y entender
que el conflicto que se presenta en el aquí y ahora de una comunidad es
particular y tiene sus características propias y, sobretodo que es en su
naturaleza y originalidad donde deben buscarse las posibilidades constructivas
de solución.
Esto
es lo que nos permitirá entender que no existe teoría que agote los temas y
problemas sobre los cuales discutiremos,
y que tampoco existe receta alguna, ni solución única y que todo depende
de las características particulares propias del conflicto que cada uno de
ustedes tiene que enfrentar y resolver en su comunidad y en su momento
determinado.
Por
esto, la idea general de este encuentro se sustenta en la posibilidad de que en
ustedes queden algunos pensamientos que los hagan reflexionas y repensar lo que
hasta ahora han hecho y cómo lo han hecho para que eso se vea reflejado en los
distintos conflictos a los que se verán en el futuro enfrentados y, cómo es a
partir de un buen análisis de las circunstancias que rodean el problema de
donde se parte para solucionarlo.
Y
además, porque son esas experiencias que han tenido y tendrán en el futuro las
que les permitirán, no solo desarrollar su eficacia y eficiencia como
conciliadores, sino también saber como aplicar esto que van conociendo; además,
todo esto que veremos les permitirá en algún momento intervenir sobre
conflictos del presente y determinar
posibles conflictos venideros y proyectar de antemano sus posibilidades y
soluciones constructivas (es la prevención de conflictos).
Es
así como el fin último de estos encuentros puede nombrarse como: la creación
o el fortalecimiento de procesos de autogestión que les permitan tener algunas
herramientas para la resolución de conflictos al interior de sus comunidades.
Partimos del hecho de que todos sabemos algo, y ese algo puede ser importante
para los otros, lo que nos obliga a hacer girar nuestras actividades en gran
parte sobre los aportes y reflexiones que ustedes como participantes pueden
hacer.
Por todo esto, que se
ira desarrollando en el trascurso del trabajo, es por lo que es necesario
introducir en este primer día algunos elementos generales que nos permitan
reflexionar en torno a los temas que nos convocan: LA PEDAGOGÍA DE LA
TOLERANCIA Y RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS; lo que lleva a decir algo acerca de la
tolerancia y el papel que cumple en la resolución de conflictos y lo que es el
conflicto y lo que él implica individual y comunitariamente.
Contextualización
conceptual del tema general
1. Pedagogía de la
tolerancia:
¿Educar la
tolerancia o educar en tolerancia?.
Tolerancia es como lo dice el diccionario, la acción de
tolerar, es la disposición a admitir en los demás una manera de ser,
obrara o pensar distinta de la propia.
Tolerar es soportar con indulgencia
(perdonar o disimular las culpas o conceder gracias o favores) en los demás una
cosa que desaprobamos. Y permitir una cosa ilícita sin
consentirla expresamente.
2. Resolución de
conflictos:
Resolver es llevar aun buen fin o a una solución
verdadera y universal (en matemáticas).
Conflicto es lo más recio de un combate. Es un choque, un
combate prolongado. Es un apuro, una situación desgraciada de difícil salida
(no es imposible). Es antagonismo, rivalidad.
Conflicto Social es una situación en la que varios individuos o
grupos persiguen objetivos incompatibles entre sí.
El individuo, la
comunidad y el conflicto
Partimos de la idea de
que es la identidad la que une y mantiene unidos a los grupos y
comunidades, y que ella se funda en uno o varios deseos (e ideales) compartidos
por sus miembros. Entendemos por identidad lo que caracteriza a un grupo y su
medio es la identificación de sus miembros entre si, ya que es esa
identificación lo que permite la unión, la cohesión y la homogenización de sus
miembros (esta identidad comunitaria trata de dominar la identidad individual,
ya que esta puede ser un factor que la ponga en peligro y viceversa).
Pero la identidad
también tiene dos consecuencia, que pueden convertirse en los motivos del
conflicto.
La primera es el deseo
que une a los miembros de una comunidad, lo sostengo en el hecho de que el
deseo nace de la identificación de los individuos al interior de las
comunidades y por ello el deseo siempre será el deseo del prójimo y siempre se
deseara otra cosa y esa otra cosa es lo que el prójimo tiene; así, esas cosa
que se desean por todos, en la mayoría de los casos solo pocos logran los
medios para conseguirlos o logran conseguirlos, es así como el deseo se ve
provocado al interior de la comunidad y contrariado a la ves por la competencia
misma.
La segunda consecuencia
es que la comunidad busca mantenerse intacta y no ser destruida, para ello debe
excluir lo que le es extraño, es decir, lo que no esta a favor de su identidad
(de sus deseos e ideales), esta exclusión es lo que en ocasiones se refleja
como hostilidad, intolerancia y violencia hacia el prójimo; por ello es que la
identidad de un grupo es lo que al final permite dominar esa intolerancia hacia
el prójimo que es propia de la condición de ser hombres y la que la convierte a
la vez en tolerancia de los individuos que comparten las mismas cosas. Pero
vemos que esa intolerancia termina dirigiéndose hacia el prójimo que es extraño
y externo a la comunidad o a ese individuo de la comunidad que se comporta o
quiere y tiene deseos (e ideales) distintos a los de la comunidad. Por eso la
mayoría de los conflictos parten de ese algo o alguien que, no necesariamente
es contrario a la identidad del grupo, pero que no se organiza o comparte las
mismas formas, deseos o ideales de identificación de los otros miembros de la
colectividad. (Esto es lo que se llama fobia a lo extraño, a lo distinto, a lo
nuevo y lo que genera la segregación y el rechazo del prójimo).
Pero existe una
consecuencia mas, la identidad genera formas de respuesta y de afrontar los
problemas y conflictos que se sostienen en ella misma y en su mantenimiento, es
decir que genera respuestas que los individuos del grupo creen y defienden como
las únicas y verdades para todo y para todos y es allí donde se ve reflejada otra
de las formas de la intolerancia, que se dirige a las nuevas formas de pensar,
de ser, de resolver y plantear soluciones. Sin embargo, en general son las
nuevas ideas, las ideas innovadoras las que en ocasiones muestran las
alternativas, las salidas y las posibilidades constructivas para afrontar los
conflictos.
He aquí pues qué es la
tolerancia y para que sirve al interior de las comunidades y en la resolución
de los conflictos: “Adoptar las novedades es difícil dentro de la
identificación social; pero convivir con lo diferente, admitir la pluralidad
dentro de la colectividad es cosa aun mas delicada...”, por esto la sospecha a
lo distinto es necesaria y en cierto grado benéfica, porque no se conocen las
intenciones del prójimo, sus gestos, su apariencia, es decir, la tolerancia no
es sinónimo de ingenuidad, inocencia o indiferencia. Sin embargo todo esto se
contra pone a una de las pasiones humanas primordiales: la curiosidad por lo
distinto, y es ella bien encaminada la raíz de los cambios; esto quiere decir
en este contexto que es el uso del dialogo el medio para fomentar y
fortalecer la tolerancia y la resolución de los conflictos.
La intolerancia y el
conflicto nacen pues, por un lado de la imposibilidad de algunos de no lograr
cumplir sus deseos e ideales; por la intolerancia dirigida a ese individuo que
es extraño y distinto de los demás miembros de una comunidad, y por otro por la
intolerancia de lo extraño y lo nuevo. Así, esa identidad que una vez sirvió
para unir los miembros del grupo, se convierte en una verdad que todo lo
resuelve, que todo lo sabe y que todo lo conoce y es lo que legitima en gran
parte la intolerancia y la violencia, y en general todas las acciones entre los
individuos para ellos y entre ellos.
Hoy vivimos en un mundo
de pluralidad individual y grupal, de pluralidad de ideas, de ideales y de
deseos y donde debe predomina la autonomía de los individuos sobre el grupo,
pero, es por la vía del dialogo y la tolerancia con limites definidos y
respetados entre las partes como esa comunidad puede mantener la cohesión que
los unifica y los une; es la generación de marcos de convivencia homogéneos
concertados entre todos lo que permite la heterogeneidad del individuo y la
existencia pacifica de los miembros y los micro grupos al interior de las
comunidades.
Pero existe una
paradoja, una contradicción evidente en reconocer la autonomía de los
individuos y en limitar su responsabilidad a lo que hacen por elección (sin
pensar en ocasiones en el bien común), y es que es allí donde la intolerancia,
la violencia de cualquier tipo es mas escandalosa; esto se presenta por un lado
por ese estatuto de igualdad que se le da a la diferencia y por otro, porque la
intolerancia de lo distinto es repudiada o perseguida como un delito en vez de
ser sostenida como una expresión elemental y esencial de la salud de una
comunidad; es decir, porque se permite y tolera por igual la existencia de la
diferencia, y porque se persigue y se castiga la intolerancia. Pero si lo vemos
bien lo que debe ser realmente importante es que se tenga en cuenta que todo
eso existe y sobretodo que es condición inseparable y general de todos los
humanos y todas las comunidades.
Siempre tenemos por mas
reales y realistas a los que nos parecemos porque medimos a los otros y a la
realidad a partir de lo que somos, esto es lo que en general lleva a los
individuos a considerar que los afectos e intereses de los otros
no son tan dignamente reales y valiosos como los propios. En qué se apoya este
rechazo de la diferencia. Se alimenta en el prejuicio. Y es aquí donde radica
pues todo conflicto intersubjetivo.
Así pues es la tolerancia
encausada y el dialogo realista donde se debe sostener el respeto
por la individualidad personal y donde se deben buscar las resoluciones de los
conflictos para que la identidad de la comunidad se mantenga y se enriquezca
sin la necesidad de pasar por encima de la originalidad y la diferencia de los
individuos que la componen; pero sin que por ello sea la identidad del
individuo particular la que prime por encima de los ideales y deseos de la
comunidad; es en el consenso, en el encuentro de las partes donde el cambio y
la transformación se dan, y no en la destrucción o dominio que pueda ejercer
una parte sobre la otra en el conflicto; es en el desarrollo, potencialización
y crecimiento de cada una de las partes intervinientes en donde está la
propuesta de resolución de conflictos que hoy les hago.
Por todo esto la
tolerancia y el dialogo no se pueden sostener en una neutralidad extrema que
raye con la quietud y la indiferencia: “ser uno mismo y conquistar su
individualidad no consiste solamente en elegir sus propios modelos de conducta,
sino también exigir (esto es reciproco, es el derecho de uno y de otros) en la
relación inter-humanan el ideal ético de la igualdad de derechos de la persona”
(Gilles Lipovetsky, El crepúsculo del deber)
Un pensador
reflexionando sobre la posible explicación del por qué la historia esta tan
llena de atrocidades y barbarie, dice que habría que buscarla en el aburrimiento
pero sobretodo en la estupidez.
Los estúpidos para él,
dice, son quienes se ensañan contra la felicidad humana; pero no deben ser
confundidos con los tontos y los de pocas luces intelectuales. La estupidez es
una categoría moral porque se requiere la acción humana.
Toda acción tiene como
objetivo conseguir algo ventajoso para quien la realiza, así existirían varias
clases de sujetos en acción:
Los buenos y sabios: cuyas acciones logran ventajas para sí mismos y
también para los demás.
Los incautos: que pretenden obtener ventajas para sí mismos
pero en realidad lo que hacen es proporcionárselas a los demás.
Los malos: que son los que obtienen beneficios a costa del
daño de los otros.
Y por último los
estúpidos: que pretenden ser buenos o malos, lo único que consiguen a fin
de cuentas es perjuicios tanto para ellos como para los demás. Estos, dice el
autor, son los más peligrosos porque no consiguen nada bueno ni siquiera para
sí mismos y además porque ellos son peores que los malos ya que el malo
descansa de vez en cuando pero el estúpido jamás. Aun peor, la pasión del
estúpido es intervenir, reparar, corregir, ayudar a quien no pide ayuda,
de curar a quien disfruta con lo que el estúpido considera “enfermedad”.
Los estúpido cuanto menos logran arreglar su vida, mas empeño ponen en enmendar
la de los demás.
Una buena respuesta que
podemos proponer sinceramente si alguien nos interroga por “qué hemos hecho
frente a los terribles males del mundo”, con modestia responder: “para empezar,
no agravarlos”
LA TOLERANCIA
Introducción
El fin de
esta sesión se dirige a tratar de esclarecer algunas de las características
esenciales de lo que es e implica la tolerancia, llamada aquí tolerancia
positiva, y como ella es la vía por excelencia para poder encontrar,
aclarar y encaminar las distintas posibilidades de resolución constructiva de
los conflictos.
Este tema
no es fácil ya que implica advertir de entrada que presenta múltiples
contradicciones y sobre todo contradicciones más diversas y profundas en su
puesta en práctica.
Algunos
elementos que se tocaran con este tema solo podrán esclarecerse posteriormente
ya que tienen directa relación con los derechos humanos y fundamentales, con la
justicia e igualmente con el tema del dialogo como alternativa de salida a todo
conflicto; temas que serán abordados con posterioridad en este seminario.
La unidad de los individuos (una
ilusión peligrosa)
Empezare
por dar un ejemplo de lo que la unidad de los individuos implica. La torre de
Babel fue una muestra de la ambición humana que aspiraba a unificarlo todo bajo
una sola ley. Dios no lo quiso y separo por ello a los hombres. Quiso con esto
dar a entender que la pluralidad y la variedad son buenas porque dispersan el
poder y no lo autoriza y justifica para unos pocos. El poder queda así
repartido mientras no haya una sola lengua, una sola cultura y un solo imperio
con la fuerza suficiente para imponer sobre el resto, absorberlo y anularlo.
Por ello la
manía de los hombres de la unidad y la unificación de creencias, pensamiento,
lenguaje, acción, etc. nos ha impedido aceptar lo diverso; las diferencias
entonces se toleran mal en la práctica y la diferencia es buena solo cuando
es la propia, pero deja de serlo cuando es la de otro.
Antes de
proseguir con el tema en cuestión, es necesario tener en cuenta algunas ideas y
algunos conceptos generales pero imprescindibles para nuestro trabajo de
reflexión.
“Todos
los hombres nacen libres e iguales” es el principio fundamental de la ley que rige los derechos humanos y
de donde derivan los derechos fundamentales del hombre; la dignidad
humana es pues, su igualdad de derechos y el respeto de su libertad. Pero ¿qué
es la dignidad?, dignidad proviene de digno que quiere decir: que merece
algo; correspondiente, proporcional al merito y condición de una cosa o
persona. Si miramos esta definición a la luz de la libertad y la igualdad como
condiciones inherentes al hombre desde su nacimiento hasta su muerte, entonces
tendremos que concluir que lo que el hombre merece, le corresponde y es
proporcional a su merito y condición de ser hombre –y no una cosa, que seria ya
otra cosa- es que merece ser tratado por igual como los otros hombres en
cualquier circunstancia y que esto debe ser defendido, quiere decir además que
el hombre merece también ser libre y que su libertad sea respetada y defendida
en toda circunstancia.
Pasando nuevamente al tema de la tolerancia, si hoy tenemos que hablar
de ella, y eso es un asunto explicito e inseparable de la resolución de
conflictos, entonces esto nos dice algo: que tener que hablar del tema implica
poner de manifiesto que solo a regañadientes se acepta la igualdad de todos los
hombres y que con mucha frecuencia deja de ser reconocida y aceptada la
dignidad que merece cada ser humano. Pero además nos dice otra cosa, que la
tolerancia no es inherente a la humanidad, como ya se había planteado en otra
ocasión, y que es la intolerancia la que se presenta como más natural en las
relaciones de los seres humanos comunes y corrientes, sobre todo cuando los
analizamos al interior de las comunidades.
Esto tiene una consecuencia: que los seres humanos solo por los
mandatos morales -si estos no funcionan- y por los mandatos de la ley es que
logran cumplir y hacer cumplir -la mayor
parte de las veces-, el respeto por la dignidad, la libertad y la igualdad
entre los hombres.
Podemos decir entonces que tolerar e intolerar son las dos caras de la
misma moneda: del odio, el desprecio, el desagrado que nos producen los otros.
En la intolerancia, reaccionamos sin esconder los sentimientos de aversión y
rechazo, por eso ella implica una acción de agresión directa o indirecta,
física o verbal contra el otro. En la tolerancia en cambio el rechazo es
reprimido y así terminamos tolerando lo que nos incomoda. Hay que decirlo, la
tolerancia implica una cierta falta de respeto: “tolero tus creencias
absurdas y tus actos sin sentido”. Por esto, la tolerancia es una expresión
mínima de la moral que se debe exigir a todo ser humano, una moral que ponga
freno al egoísmo y que implica ver al otro como a mí mismo, es decir,
sentir y tratar de entender su forma de vivir y de comportarse.
Todo esto es pues lo que justifica que pocas veces pueda decirse que
lo que provoca intolerancia es razonable.
Por qué la intolerancia
Son varias
las razones que dan como fruto la intolerancia, sin embargo son clasificables
en tres grandes razones:
- La intolerancia de creencias y
opiniones.
- La intolerancia a las
diferencias económicas.
- La intolerancia a las
diferencias físicas.
La primera no tiene ninguna justificación razonable puesto que en el
fondo se mantiene la convicción, de que uno está en posesión de la verdad y que
solo las propias creencias e ideas son validas. La segunda se basa en la
supuesta existencia de diferencias sociales y culturales, llamadas “étnicas” o
de “raza” que nacen de la convicción de que yo valgo mas que el otro porque
provengo de un territorio y cultura diferente; esto demuestra que el que
rechaza al otro pretende en algunas ocasiones preservar puro y limpio lo que
hace parte fundamental de la identidad de un colectivo. Y la tercera es la que
se dirige a las llamadas “anormalidades”: los homosexuales, los locos, los
retrazados, los rechazados, es decir, a los que han sido tachados de
“enfermos”.
Para resumir en una idea: toda la intolerancia se basa en creencias y
prejuicios que no tiene bases sólidas y que se sostienen, se elevan y se
justifican como verdades absolutas con las cuales juzgamos a los otros y a
nosotros mismos. La intolerancia es conservadora, hunde sus raíces en un
conformismo que es difícil de abandonar, es por ello que se tolera mal o se
tolera poco; aceptar abiertamente exige esfuerzo, no es cómodo ni fácil; es
más fácil excluir, condenar o esconder.
Es así como el colectivo, la sociedad la que termina por decidir qué
debe ser normal y excluye a quienes no encajan en lo normal, es la identidad
colectiva la que termina decidiendo por el individuo particular, es la
identidad del colectivo la que termina pasando, en muchas ocasiones, por encima
de la identidad individual. ¿Es más fácil entonces que otros decidan por
nosotros, que la responsabilidad recaiga sobre otros y no sobre nosotros
mismos? Decidir autónomamente pues no es fácil.
Los prejuicios, el bienestar económico y material y las normas
establecidas son las tres grandes razones que sostienen la intolerancia.
Ninguna de estas ideas es justa ni aceptable. El prejuicio es un punto de vista
no razonado ni razonable que solo ampara la exclusión y el rechazo del otro. No
es generalizable ni puede ser el origen de un juicio de valor que sirva y
beneficie a todo y a todo por igual, ni debe sostener las salidas constructivas
que se propongan a los conflictos con los que nos enfrentamos.
Sin embargo la intolerancia nunca es consecuencia de la simple
constatación de que el otro es diferente, es por lo general cuando el otro se
ve como inferior y cuando se le niega al otro el reconocimiento que se merece,
es decir, reconocer su dignidad, cuando ella se hace más evidente: “Eres
distinto a mí, por ende eres inferior a mí”.
La práctica de la tolerancia no es mas que el respeto a la libertad de
cada cual a ser como quiera, pero respeto unido a la exigencia de mantener los
principios universales de igualdad y libertad. La tolerancia pues no es lo
mismo que la indiferencia.
El análisis de las razones últimas y por lo general
escondidas es la primera medida y la más prudente para combatir la
intolerancia, es desde esta perspectiva que los problemas se ven distintos y
terminan exigiendo respuestas e intentos de solución constructiva diferente.
Los limites de la
tolerancia
Si defendemos que hay que tolerara cualquier opinión o forma de vida,
con esto no se quiere predicar la indiferencia, el relativismo a ultranza, el
no creer en nada o no defender lo que se cree. Así, hay que hacer la diferencia
entre tolerancia pasiva o negativa y lo que trato de defender
aquí, la tolerancia positiva.
La tolerancia pasiva o negativa es la que hace que el sujeto se instale
en una ausencia de principios, ideas y opiniones por comodidad; pero una
creencia justa y razonable solo esta viva y debe lucharse por ella cuando hay
que mantenerla contra otras creencias prejuiciosas y opiniones intransigentes e
infundadas. Ser tolerante no implica pues ceder en lo que se cree o se piensa:
“darse cuenta de la valides relativa de las propias creencias y, sin embargo,
defenderlas sin vacilaciones es lo que distingue al hombre civilizado del
bárbaro”; esto es muy distinto del no querer arriesgar una opinión, de no ser
capaz de defender una idea, pero tampoco puede ser pensado como dogmatismo, es tener
convicción. Pero se ve también otra cosa, que para los hombres es mucho más
fácil luchar contra los otros para destruirlos y superarlos, que luchar contra
sí mismos para corregir sus propios errores, crecer en sabiduría y superarse.
Así, no todo debe ser tolerado, pero entonces, ¿Cuáles son los
criterios de la tolerancia?, ¿no serán estos criterios meras opiniones entre
otras posibles e igualmente validas y legitimas?. Los limites de la tolerancia
son lo que llamamos los derechos humanos y fundamentales del ser humano, y
pueden resumirse en: la igualdad, la libertad y la dignidad. Si tolerar al otro
es pues saber respetar su dignidad y reconocer su libertad e igualdad, no
merece ser tolerado a su vez el hecho de no respetar esa dignidad, es decir que
no debe ser tolerada la intolerancia.
Pero, ¿Qué es la intolerancia?, ¿cómo identificarla?. Teóricamente es
muy difícil esclarecer este punto, se hace más fácil hacerlo con ejemplos: el
terrorista, el criminal, el fanático y el que no respeta la vida del otro
físicamente o viola sus derechos, es el que al fin y al cabo no respetan los
medios para conseguir lo que se propone; el intolerante es a fin de cuentas el
que convierte al otro en un simple medio para conseguir sus fines, es decir el
que no le reconoce al otro la capacidad de tener una vida y unas ideas propias.
La tolerancia
positiva, se basa en que las ideas, cualquiera que sea, son tolerables en cualquier
caso mientras solo sean ideas; no lo son cuando quieren imponerse a quien no
las comparte, mediante la violencia o la fuerza, puesto que se viola el derecho
fundamental de todo ser humano a la libertad de creencia, opinión y expresión.
Pero no solo la agresión a la libertad es intolerable, también todo lo que
viole los derechos fundamentales: comida, agua, educación, salud, recreación,
trabajo, etc.
Podemos
concluir entonces que: “el objeto de la tolerancia son las diferencias
inofensivas, no las que ofenden la dignidad humana”, no es licito
prescindir de los derechos humanos y fundamentales por el simple hecho de que
su puesta en práctica sea contradictoria, incoherente e incluso en ocasiones
casi imposible, lo que debe reestablecerse es su puesta en práctica en la vía
de resolver los distintos conflictos de manera que se enriquezcan las
posibilidades constructivas de salida y no simplemente reestablecer su
explicación y argumentación. Por esto, si los derechos humanos y fundamentales
se usan para justificar lo injustificable, también contra ese uso debe existir
la intolerancia, es decir, contra su uso indebido.
Ante la variedad de creencias y las contradicciones que pueden generar
entre los hombres, los derechos humanos y fundamentales, su puesta en práctica
y su defensa universal son las vías regias para comprender los limites de la
tolerancia; pero debe tenerse en cuenta otro elemento fundamental en la
solución de estas contradicciones y estos conflictos, ya que no basta poner los
limites, también hay que establecerlos de tal forma que no se termine
contradiciendo los mismos principios que defendemos, por esto si pretendemos
combatir la intolerancia con violencia y con fuerza represora no saldremos de
la contradicción que tratamos de evitar. La salida que propongo es la del
DIALOGO y la democracia, en la que se cuida el CÓMO (se hace, se defiende, se
enseña y se práctica) y no el QUÉ (se hace, se defiende y se práctica).
EL CONFLICTO
Los
conflictos, dice Estanislao Zuleta en su texto “sobre la guerra”: “son
fenómenos tan constitutivos del vinculo social, como la interdependencia
misma... una sociedad mejor es capaz de tener mejores conflictos... solo un
pueblo... maduro para el conflicto es un pueblo maduro para la paz”
Introducción
El objetivo de esta sesión será dar un
pequeño vistazo al conflicto y sus características más generales; a pesar de
que ya hemos toca algunos puntos sobre él, hoy nos centraremos en su estructura
básica fundamental para así tener algunos elementos mas que nos permitan mas
adelante proponer alternativas constructivas de solución a los mismos.
Para poder pensar el conflicto, nos vemos
obligados de entrad a plantearnos una pregunta: ¿Por qué fueron escogidos
ustedes como conciliadores? (obligación, suerte o por sus características
personales).
Respondiéndonos esta pregunta y
reflexionando en torno a lo que hoy planteare podremos cumplir uno dos de los
objetivos más importantes de este seminario: el primero que se dirige a la
posibilidad de que este tiempo se convierta en un espacio de reflexión creadora
que les posibilite pensar el conflicto de otra manera más constructiva para
ustedes como conciliadores; y el segundo que en ustedes se vallan generando
y desarrollo habilidades para la transformación
de los conflictos en alternativas constructivas de resolución para ustedes y su
comunidad.
El conflicto
Entendemos que el conflicto no es
un accidente, ni un evento forzado, es un acontecimiento que está en
concordancia con las tendencias elementales del hombre.
Antes de
abordar cualquier conflicto particular, es necesario dar un vistazo general a
las circunstancias más comunes en que los conflictos se presentan al interior
de su comunidad. Por ello es bueno que se respondan las siguientes preguntas:
-
Tipos
de conflicto más comunes.
-
Actores
intervinientes más comunes en los conflictos.
-
Circunstancias
más comunes en que el conflicto se presenta.
-
Características
mas comunes del conflicto.
-
La
Naturaleza u origen más común de los conflictos.
Estas
preguntas pueden hacerse antes de abordar cualquier conflicto ya que les
permitirá tener una idea general de la manera en que los conflictos se están
presentando y así poder diferenciarlos entre sí y determinar cuales de ellos
son más importantes y necesarios de abordar antes de pensar en los otros; les
permitirá también descubrir las características particulares que cada conflicto
puede tener; además les permitirá determinar de antemano que conflictos podrán
presentarse en el futuro, inmediato o a largo plazo, para así sugerir
alternativas de solución antes de que estos aparezcan o se desaten.
El
conflicto como tal pues, no es el problema, es saber plantear bien y
coherentemente cual es el conflicto y cuales son sus características, hecho esto,
gran parte de la solución ya esta dada. La experiencia de resolución de
conflictos parte de esta idea y de la idea de que la experiencia como tal, mas
que provenir de la acumulación de experiencias, rutinas o hábitos, que siempre
se colocan en practica en toda circunstancia; proviene esencialmente de que la
experiencia implica tener un contacto nuevo con algo que es desconocido, para,
partiendo de esa nueva experiencia, saber que es ese algo, para que sirve y qué
es, es decir, a un nuevo problema una solución acorde con esa novedad.
Las generalidades del conflicto
La paz es positiva
no solamente cuando imperan la ley y el orden, sino cuado además sus actores
crecen y se garantiza para ellos la igualdad, la libertad y una vida digna;
puesto que el imperio de la ley y el orden, que pueden parecer las vías de la
paz, pueden ser también formas de represión violenta indirecta que no
permiten el desarrollo autónomo y libre del individuo cuando se presentan de
tal forma que olvidan los derechos fundamentales del individuo y/o la
colectividad.
Planteado
qué es la paz, plateemos qué es la violencia. Existe la violencia directa
e indirecta, la primera es causada por personas concretas que cometen
actos contra otros, la segunda es la que se desarrollo en el párrafo anterior;
pera también existe la llamada violencia estructural que proviene de los
factores económicos, sociales, políticos o institucionales, por lo que tendría
mas relación con la violencia indirecta.
Así la paz
tendría dos caras: la ausencia de conflictos y el hecho de la existencia
de procesos de justicia social; la idea es tener estos dos puntos en
armonía y que se den a la par y no uno y otro separados o desarrollándose
separadamente.
Llegamos al
punto en que se puede plantear que el escenario de una solución dialogada a un
conflicto solo puede construirse desde la perspectiva de los “actores” y
diferenciando las circunstancias en que él se presenta, por eso las diferencias
entre los conflictos se presentan por:
-
Conflictos
personales.
-
Conflictos
domésticos.
-
Conflictos
comunitarios.
-
Conflictos
privados.
-
Conflictos
públicos.
Unos y
otros pueden llegar a afectarse y convertirse uno en el otro, lo que implica en
la mayoría de las ocasiones, que si un conflicto pasa de lo personal a lo
domestico o comunitario demuestra su agravamiento, y si un conflicto pasa de
ser privado a ser publico lo mismo. Aunque esta regla no se cumpla en todos los
casos.
Por todo lo
anterior no solo la negociación y el dialogo para la finalización de los
conflictos es necesario, también es necesario el permanente ejercicio autónomo
de búsqueda y mantenimiento de la paz. La no-violencia es la vía de solución de
los conflictos por medio del dialogo con limites precisos y coherentes
dispuestos entre las partes intervinientes; vincular los medios con los fines y
no que solo los fines justifiquen el uso de cualquier medio; así, podemos
concluir esta parte diciendo que violencia y conflicto no son lo mismo, la
primera seria una manifestación de un conflicto que tiene un origen que debemos
descubrir y precisar.
Entender el
conflicto
El
conflicto surge pues, de la incompatibilidad en las necesidades, intereses,
valores y objetivos de los actores intervinientes, pero éste, a pesar de ser
constante, puede expresarse de distintas maneras, se decir, hacerse evidente
entre los actores del mismo. Es de la forma en que se hace evidente y se
expresa de donde se parte para encontrar las oportunidades constructivas de
producción de cambio.
Destructiva: daños físicos,
materiales y emocionales a
sí mismo y/o hacia los otros
Manifestación
y grado
Constructiva: mejoramiento físico, material y emocional
de
sí mismo y de los demás
Las manifestaciones y el grado del
conflicto pueden estar presentándose de manera reprimida, es decir, no hacerse
evidentes ni sentirse directamente lo que puede posponer su expresión y hacer
más probable su manifestación destructiva, por lo que se convierte en un punto
esencial de la prevención de conflictos. Esto hace necesario tener en cuenta
otro punto con respecto al dialogo, este se debe hacer no solo durante la
resolución del conflicto, sino antes y después de haberlo resuelto.
La represión del conflicto, que en general
conduce a al violencia, no implica que el conflicto no existe ni esta resuelto,
lo que hace es no mostrarlo. Así, la represión puede ser de tipo individual o
comunitario, hacerse explicita (no expresarse pero sentirse) o hacerse implícita
(hacerse evidente su represión).
Llegamos así a las causas del conflicto; solo
puede decirse frente a ello que este no puede entenderse de manera lineal sino
múltiple y que tampoco es de naturaleza estática es mas bien de naturaleza
dinámica.
DERECHOS HUMANOS
El derecho a
ser iguales
Empecemos
por señalar el principio fundamental que rige los derechos humanos y
fundamentales: “Todos lo hombres nacen libres e iguales” es el principio
de la ley natural del que derivan luego los derechos fundamentales, libertad e
igualdad son los principios que le dan contenido a la justicia y lo que debe
ser mantenido por la fuerza de la ley, pero ella, sin embargo implica una
limitación de las libertades.
El principio
de la dignidad y su papel en los derechos humanos nace pues del valor
específico atribuido y reconocido a todo ser humano por el simple hecho de ser
humano, por ello se nombra natural, no como de naturaleza física, sino como de
la naturaleza atribuida a todos por ser y nacer como humanos distintos de los animales
y las cosas. Por ellos es que pueden pensarse las distintas maneras de tratar a
un hombre que pueden ser contradictorias con el hecho de reconocerlo cabalmente
como miembro de la comunidad humana.
Todo esto
supone a su vez obligaciones reciprocas entre todos los miembros que componen
la colectividad y sobre todo el deber de respetar y ser solidarios con todo ser
humano. Por ello debemos aclara que se entiende pues por dignidad.
La dignidad
que se comprende en los derechos humanos es muy distinta de la dignidad que se
le puede atribuir o establecer a un individuo por su status, o lo que se
entiende en el sentido común por ella; la dignidad derivada del estatus es la
que acepta y anima la existencia de jerarquías estrictas, en la que los sujetos
gozan de diferencias y de atribuciones o poderes sobre otros que esas
jerarquías mismas les van atribuyendo, también implica que cada sujeto tiene
una dignidad diferente y que la dignidad sea percibida como un valor de cambio,
así, cada individuo tendría una diferencia en cuanto a su valor relativo o
precio de mercado, por su pertenencia a un grupo o etnia, o por su desarrollo
moral o racional.
La dignidad
que aquí defendemos es totalmente distinta, es comprendida como el derecho y el
reconocimiento de su igualdad y su libertad como condiciones que merece, le
corresponden y son proporcionales al merito y condición misma de ser reconocido
como un hombre y no como una cosa.
Todo esto
establece entonces una paradoja y una contradicción entre lo llamado “ley
natural” y las leyes que podría establecer el hombre sobre el hombre;
establecer la ley como una “necesidad” moral para los hombres es muy distinto
de lo que podría pensarse como leyes propias para las necesidades físicas del
hombre. Estas leyes son necesidades morales porque existen para frenar o
superar el caos y el desorden.
Concluimos
así que el ser humano no puede sobrevivir solo y por ello necesita el amparo de
las leyes y al estado que las protege, por ello cada individuo se sabe
protegido de posibles ataques del estado que las defiende y de los otros
individuos con los que convive.
“Someterse
a la ley significa la renuncia a parte de las libertades individuales para no
perder o ver amenazado el principio mismo de la libertad”, esto implica dos puntos:
-
La
“igualdad en la libertad”, es decir la igualdad de derechos o igualdad ante la
ley que regula la vida de todos.
-
Lo justo es lo igual y lo injusto es lo
desigual. Comprendemos igualdad como el reconocimiento de unos mismos derechos
para todos y la obligación de todos y de cada uno de respetarse mutuamente.
Estos dos
puntos se sostienen en lo expuesto por Emmanuel Kant: “Actúa de tal manera que
trates a la humanidad tanto en tú persona como en la persona de cualquier otro
siempre como un fin y nunca como un medio”; lo que quiere decir que no se debe
utilizar al otro como un medio para alcanzar un fin y que para ello debe
existir el reconocimiento de la dignidad de cada persona.
Todo lo
anterior plantea algunas preguntas: ¿esto se da?, ¿cómo y por qué medios
lograrlo?, ¿la igualdad es una ilusión? y ¿la justicia acontecerá sola si se
consigue mas libertad para los hombres?; las posibles respuestas que se puedan
dar a estas preguntas son las que al fin de cuentas sostiene y son la base de
los derechos humanos y fundamentales.
El
estado de bienestar (la igualdad de oportunidades)
Comprendemos
la igualdad fundamental como la igualdad de oportunidades. Los
derechos humanos que nacieron como derecho fundamental a la libertad, se han
ido ampliando y extendiendo en el tiempo y en la historia con la reivindicación
de los derechos llamados económico-sociales, es decir, son el derecho al
trabajo, a un salario digno, a la educación y a la cultura, a un nivel de vida
adecuado, a la protección de la salud, etc., que son los que constituyen una
especificación mas concreta del derecho general y abstracto a la igualdad. Ha
sido necesario desarrollar “sectorialmente” los derechos básicos, para
disminuir el olvido manifiesto de los sectores mas desprotegidos, sujetos de
derecho en teoría, pero no en la práctica.
John Rawls
establece como primer principio de la justicia la libertad igual para
todos, pero añade que la realización de ese principio precisa la existencia de
la igualdad de oportunidades, o sea, que el estado solo garantizará una
libertad igual a todos los ciudadanos si hace posible, al mismo tiempo, que
todos ellos tengan las mismas oportunidades para acceder al poder o a puestos
de responsabilidad o de toma de decisiones, lo que significa igualdad de oportunidades
en educación, acceso a puestos de trabajo, y la protección expresa de
minusvalía o discriminación por razón de sexo o raza.
Para que
esta igualdad de oportunidades se realice deberá aplicar un reparto desigual
de los bienes básicos: un reparto o distribución desigual destinada a favorecer
a los menos favorecidos, esa redistribución de bienes no ha de tener como
modelo el “café para todos”, es decir, no ha de ser “igualitaria”, hay
que repartir desigualmente para dar más a los que menos tienen. Esto es lo que
el autor llama el “principio de diferencia”.
Pero
afirmar la igualdad no ha de suponer sin embargo despreciar o desatender las
diferencias. En nuestro momento vivimos una especie de explosión de la
necesidad de tener “identidades” claras; los nacionalismos y la reivindicación
de diferencias culturales quieren vivir al lado de la proclamación de unos
derechos universales que, de algún modo, igualan a todos los hombres y a todas
las culturas. El derecho a la propia individualidad o a la diferencia de un
grupo, es también un derecho fundamental, o sea que se ampara en una expresión
de la libertad.
Sin embargo
debe existir antes de la afirmación de esa identidad individual en la libertad,
la afirmación básica del derecho a una misma dignidad de todas las personas, es
decir que el derecho a la igualdad básica de todas las personas es y debe ser
previo a la reivindicación de todas las diferencias: primero iguales, para
poder ser luego distintos; primero humanos y luego, pobres, ricos, negros, blancos,
colombianos, turcos, etc..
Educar para la igualdad
La escuela,
los centros educativos y por supuesto la familia son los espacios idóneos para
la formación de y en los hábitos de práctica y defensa de los derechos
humanos y fundamentales.
Entendamos
primero que la escuela no es solo la que logra el fortalecimiento y desarrollo
de estos hábitos, no es un ámbito propio para garantizar la formación de los
individuos en la práctica y defensa de los derechos humanos, sin embargo es en
ella donde el respeto al otro, al negro igual que al blanco, al pobre como al
rico se deben necesariamente desarrollar y fortalecer.
Hay que
subrayar que los derechos humanos y fundamentales son hábitos que se adquieren
y, como todos los hábitos, solo son aprehendidos por medio de la reflexión, la
repetición de actos y por la insistencia en comportamientos dirigidos a
desterrar cualquier forma de exclusión o rechazo del diferente por el simple
hecho de ser distinto.
LA CONCILIACIÓN
La
conciliación se comprende como el acto mediante el cual las personas
involucradas en un conflicto llegan al acuerdo de acudir a un tercero, o son
citadas por una tercera persona ajena, imparcial y neutral; con el fin de
ayudar a las partes a identificar sus diferencias ya a buscar un acuerdo
voluntario que las satisfaga pos igual.
Tiene que
tenerse en cuenta que la solución del conflicto parte y se genera esencialmente
en las partes que intervienen en él, y que el conciliador solo es una figura de
apoyo a dicho proceso, la conciliación ofrece a las personas en conflicto la
posibilidad de escoger y emplear los parámetros de fondo que ellos mismos
consideren más apropiados para la solución de sus problemas y diferencias. Este
proceso de conciliación involucra además que la solución planteada se concrete
en la formalización de un acuerdo de
cumplimiento para las partes.
EL CONCILIADOR
La función
principal del conciliador consistirá principalmente en asistir desde la
neutralidad y la imparcialidad a las partes en la búsqueda de soluciones para
el conflicto.
Éste
perseguirá resultados equitativos de beneficio para cada una de las partes y
para la comunidad misma donde se vea llamado a intervenir; esto debe resultar
en un mejor entendimiento entre los individuos u organizaciones que se vean
involucrados, aproximando a las partes en forma constructiva y no como
adversarios.
Su proceder
debe ser el de la negociación y el consenso mediado por el dialogo.
Esencialmente
pues, busca estimular la participación directa de la comunidad en la solución
de sus controversias, favorece la equidad de los resultados obtenidos y
propicia acuerdos que se coloquen en marcha por parte de los involucrados
mismos en el conflicto.
RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS
LA NEGOCIACIÓN
Criterios generales
La
negociación es un método para llegar a un acuerdo en presencia de elementos
tanto competitivos como cooperativos, es decir, para asumir y manejar el
conflicto de manera constructiva. Pero, ¿Cómo hacerlo?
Primer
debe diagnosticarse el conflicto, es decir encontrar su origen, sus síntomas
principales (como se pronuncia) y sus posibles causas. Luego debe definirse las
bases sobre las que se va a negociar, para esto debe tenerse en cuenta:
-
Identificar los intereses de las partes (creencias, ideales,
deseos, prejuicios que pueden ser el origen o estar animando el conflicto).
-
Comunicarse de la mejor manera posible con las partes que
intervienen en el conflicto, es decir, tener en lo posible buenas relaciones
con las partes.
-
Desarrollar opciones y alternativas constructivas de salida para
el conflicto.
-
Reconocer y distinguir las situaciones de conflicto que no
tiene solución.
Solo
se llega a un acuerdo cuando se han comprendido los intereses de las partes y
se han analizado las diferentes opciones con base en criterios legítimos.
En
relación con el tema de la tolerancia, solo se negocia todo lo que esta sujeto
a intercambio (todo lo que es tolerable, las cosas pequeñas y simples, que
intervienen en la convivencia entre los hombres); no se negocia ni se
intercambia intereses que violen los derechos humanos y fundamentales (lo que
es intolerable).
Así,
negociamos cuando tenemos diferencias o necesitamos llegara a acuerdos sobre
algo, para buscar una solución conjunta a un problema determinado, buscando
satisfacer los intereses de la mejor manera posible por medio de un acuerdo que
satisfaga a ambas partes y les permita llegar a una situación mejor y más sana
para las partes y para la comunidad donde en conflicto se presenta.
El Acuerdo
Es
aquello que se establece entre las partes y que debe producir resultados
satisfactorios para ambas partes de manera eficiente y sensata.
Entonces
el acuerdo debe ser:
Eficiente: que los objetivos se puedan lograr y se logren. Que sean realistas
con la situación y las circunstancias.
Sensato: el acuerdo debe ser equitativo, viable, duradero y socialmente
conveniente para las partes y para la comunidad.
Viable: que el acuerdo se pueda realizar y cumplir. Los actores de la
negociación deben tener voluntad y recursos para llevar a cabo el acuerdo.
Duradero: el acuerdo debe evitar que en poco tiempo se vuelva a presentar el
mismo conflicto o que con él se genere otro distinto.
Socialmente conveniente: el acuerdo se hace siempre para
mantener los intereses de la comunidad.
Satisfactorio: implica que las partes se sientan, en la medida de lo posible,
bien y satisfechas con el proceso con el que se logra el acuerdo y con el
acuerdo mismo; por ello debe evitarse que ni el proceso ni el acuerdo sean
impuestos.
Mejorar la situación: el acuerdo debe aumentar la
capacidad de las partes para manejar sus diferencias facilitando el proceso de
resolución de conflictos futuros. Las partes deben convertirse en colaboradores
y no en adversarios y no en vencidos y vencedores (la comunidad se convierte y
genera redes de apoyo social).
Negociación por principios
Esta idea tiene como regla: “duros con el
problema, suaves con las personas”; es decir, que se deben separa las personas
como personas de los problemas y conflictos en los que se ven involucrados.
La negociación por principios es un método
integrativo y cooperativo de solución de problemas, por lo que consiste en
centrarse en los intereses básicos de las partes en conflicto.
En él se buscan opciones mutuamente
satisfactorias basadas en criterios justos, posibilitando llegar a acuerdos
sensatos y satisfactorios. Se buscan los mejores resultados para las partes,
tratando de eliminar las posiciones encontradas, se mejoran las relaciones y se
busca con ello que los acuerdos desarrollados sean duraderos.
Se trata con él de considerar que las partes
son alguien en quien confiar para la solucionar el conflicto, o sea, que los
actores y sus ideas son importantes en la solución misma del conflicto,
evitando que la respuesta al problema provenga de un tercero o tenga que ser
dictaminada de manera impuesta.
Para esto es necesario que en la negociación
por principios se tenga en cuenta: primero, que uno de los objetivos es que
cada una de las partes conozca sus intereses y explore los de la contraparte y
juntos generen opciones de mutuo beneficio; segundo, que no se negocie por
posiciones de prestigio o privilegio sobre los otros; tercero, que solo se
cederá ante principios o criterios de legitimidad (derechos humanos y fundamentales)
y no ante imposiciones o algo que viole la dignidad de los seres humanos;
cuarto, que se debe estimular la creatividad de las partes para que sean ellas
las que generen las opciones de resolución del conflicto; y, quinto, que no se
impone, pero tampoco se cede a la presión.
LOS SIETE ELEMENTOS DE LA NEGOCIACIÓN
Para la
prevención y resolución de conflictos
COMUNICACIÓN
RELACIÓN
SI
NO HAY ACUERDOS
SI HAY ACUERDOS
ß ß
ALTERNATIVAS
COMPROMISOS
- ¿Qué esta pasando?
Diagnostico del -
Posibles formas Qué se va a
hacer:
- ¿Cómo se presenta
problema:
de resolverlo - ¿Cuándo?




el problema? - Causas
- ¿Dónde?
- ¿Cómo debería ser? - Dificultades - Ideas sobre qué - ¿Cómo?
para resolverlo se
puede hacer - Participantes
-
Recursos
-
Consecuencias
de
las decisiones
Cuando se
presenta un conflicto por lo general vamos directamente del problema a la
búsqueda de la solución; sin embargo resulta muy útil retroceder y tratar de
entender el origen y las causas del conflicto, al hacer esto nos tenemos
indiscutiblemente que preguntar por los posibles caminos para mejor la
situación; el análisis de esos caminos permite a su vez precisar mejor que debe
hacerse.
1. COMUNICACIÓN
Este
elemento conlleva escuchar, hacer preguntas y tratar de entender como lucen las
cosas desde la perspectiva de la otra persona. Debe entenderse que el otro
tiene una visión diferente de las cosas (tolerar) para que exista una buena y
sana comunicación. La comunicación es mas que el simple hecho de hablar, es
escuchar y entender lo que la otra persona esta trasmitiendo. Por esto, es que
la calidad y seguridad de que los mensajes sean recibidos y comprendidos son
fundamentales en el proceso de comunicación entre las partes en conflicto.
Saber
manejar y distinguir debidamente diferentes percepciones es una cualidad esencial
en una negociación: es colocarse en los zapatos del otro, ampliar la capacidad
de entender al interlocutor, al otro con el que nos comunicamos; es sobretodo,
prestar atención a lo que el otro dice (saber escuchar) par estar seguros de
que entendemos su punto de vista.
2. LA
RELACIÓN
Una buena
relación no quiere decir necesariamente que las partes sean amigas, porque, si
miramos bien cualquier relación nos damos cuenta que estas fluctúan
continuamente de afectivas y estables a ser contradictorias y conflictivas; lo
imprescindible en este contexto, es que cada una de las partes que intervienen
en el conflicto se respete una a la otra, de tal manera que el conflicto se
maneje adecuadamente. Lo importante entonces será tratar respetuosamente al
otro aunque se este en desacuerdo con él, es decir que la relación debe estar
mediada por la tolerancia mutua.
Con el
establecimiento de una buena relación de posibilita el manejo de las disputas
más graves, se satisfacen mejor los intereses de las partes y se fortalece el
proceso de resolución de conflictos.
Se
mantienen buenas relaciones a partir del reconocimiento y el respeto de las
diferencias y la dignidad de las partes y de cada una de ellas entre sí. Por
esto en una negociación o en una conciliación uno de los objetivos principales
es el de trabajar y desarrollar un mejor entendimiento, confianza y respeto
mutuo.
Así,
podemos concluir que Comunicación y Relación son las columnas
vertebrales de la negociación y por ello debe promoverse su existencia antes, durante
y después de cualquier proceso de resolución de conflictos.
3.
INTERESES
Estos Son los objetivos o metas que las partes quieren lograr durante
el proceso de negociación y resolución de conflictos, e incluyen no solo lo que
es obvio en el conflicto, es decir que detrás de las posiciones de las partes
se encuentran sus deseos, ideales, creencias, etc. Todo esto es lo que al fin y
al cavo motiva a las personas a interactuar con otros, es lo que se quiere
obtener en general por todos -lo que motiva la mayoría de las veces los
conflictos- y a lo que se debe sumar lo que se quiere alcanzar cuando se
generan las divergencias y contradicciones entre las partes intervinientes en
el problema.
Esto puede resumirse diciendo, que en todo conflicto siempre se presenta
para cada una de las partes dos elementos que son propios de todo problema: lo
que se quiere (deseos e ideales) más las exigencias (las posiciones,
creencias y prejuicios de cada parte); por ello los intereses de cada uno de
los actores, que son la suma de estos dos elementos, deben ser uno de los
puntos a diagnosticar, analizar y discutir en cualquier resolución de
conflictos sobre la que se intervenga.
Hay que tener en cuenta algunos puntos importantes con respecto a los
intereses y la relación que estos mantienen con lo que se viene exponiendo
sobre los siete elementos fundamentales de la negociación por principio y la
resolución de conflictos.
Un convenio se establece mejor en la medida en que con él se satisfagan
los intereses de las partes, puesto que los intereses son los que definen
generalmente el problema que se trata de solucionar, el problema básico en una
negociación no es el conflicto entre posiciones, sino el conflicto entre los
intereses. Por ello, tras las posiciones opuestas siempre existirán intereses
compatibles; así pues, tanto los intereses compatibles como los intereses
diferentes son las bases de una buen acuerdo.
La negociación no tiene probabilidad de progresar mientras alguna de
las partes crea que la otra está amenazando sus intereses más básicos:
seguridad, bienestar, libertad, igualdad, dignidad, etc.
Otro punto que se debe tener en cuenta, es que la negociación satisface
mejor y aumenta su eficacia si los interese de las partes son expuestos
explícitamente entre sí, es decir que cada una de las partes conozca a
conciencia la posición de la otra y exponga la suya abiertamente; para que esto
se desarrolle mejor debe evitarse que las partes se critiquen entre sí o que
devalúen la posición de la otra, para ello debe fomentarse el reconocimiento y
el respeto de las ideas entre las partes.
Antes de explorar las posibles respuestas o soluciones al problema,
debe explorarse y analizarse el conflicto mismo, lo que implica que deben
explicarse y analizarse primero los intereses de cada parte para después poder
dar paso a la explicación y análisis de
las conclusiones y propuestas que cada uno pueda exponer y proponer.
Por ultimo, se recomienda conciliar los intereses no las posiciones,
por lo que se debe enfocar el análisis en los intereses y no en las posiciones.
4. OPCIONES
Estas son toda la gama de posibilidades en que las partes pueden
llegara a un acuerdo, son los caminos que se deben buscar para satisfacer los
intereses de las partes; se debe actuar bajo la idea de que existen posibles
acuerdos que se beneficien a ambas partes.
Frente a las opciones, el problema es recurrir a la primera que
aparezca o se plantee, es necesario buscar varias y novedosas opciones sin
temores, ni prejuicios, para tener a la mano múltiples posibilidades para
escoger o decidir por la mejor y para tener otras opciones si la planteada no
arroja resultados.
Los impedimentos más comunes que se le presentan alas opciones son:
-
Los
prejuicios y los juicios prematuros hacia las opciones planteadas.
-
La
búsqueda de una sola y única respuesta.
-
La idea
del todo o nada: “o yo gano o usted gana”.
-
La
indiferencia hacia los problemas y las opciones de los otros.
Debe tenerse en cuenta pues, crear varias opciones sin juzgarlas
prematuramente y sin evaluarlas con prejuicios; no criticar destructivamente ni
devaluar las ideas de los otros; ampliar las opciones, en vez de generar y
buscar una única respuesta; buscar siempre beneficios mutuos y para toda la
comunidad; y, criticar de manera constructiva a la hora de evaluar las
propuestas, para con ello mejorarlas y enriquecerlas; para todo esto la
evaluación, discusión y análisis de las opciones debe tomarse un buen tiempo
para poder tomar la mejor decisión posible.
5. CRITERIOS DE
LEGITIMIDAD O DE JUSTICIA
Esto es lo que se dirige a lo que es justo para las partes en
conflicto; esto implica tener que recurrir a elementos externos en la
negociación, o sea, tener referentes, criterios o principios que vayan más allá
de la simple buena voluntad de las partes; implica además el uso de normas
externas de imparcialidad dirigidas en todo caso a la justicia para las partes,
independientemente de su deseo y del deseo del conciliador.
Este uso de elementos externos implica recurrir a las legislaciones
institucionales, nacionales, constitucionales, internacionales, etc., es decir
a las normas establecidas con base en los derechos humanos y fundamentales y
siempre dirigidos al respeto y reconocimiento de la libertad, la igualdad y la
dignidad de los hombres.
Es el uso de principios y criterios justos que se sostienen en la
tolerancia y el respeto de cada uno de los actores intervinientes en el
conflicto, con el fin de llegar a establecer una normatividad que cubra no solo
las partes, sino también a toda la comunidad y que tenga además como objetivo
la prevención de próximos conflictos y el establecimiento de limites en las
formas de sana convivencia entre los miembros de la comunidad.
6. COMPROMISOS
Son las promesas o planteamientos verbales o escritos que las partes se
hacen recíprocamente y específicamente son los términos que se establecen en
los acuerdos. Son las condiciones finales del acuerdo que ambas partes aceptan
y se comprometen a llevar a cabo y que realmente pueden cumplir; deben
satisfacer (en cierta medida) los intereses de ambas partes.
Los compromisos sólo se deben desarrollar al final de la negociación ya
que durante el proceso puede prometerse mas de lo que puede darse al final o no
cumplirse lo prometido y con ello generar mas problemas o agravar el conflicto
original.
Otro factor del compromiso es que este puede deteriorarse por el paso
del tiempo y por múltiples motivos, por ello es importante usar verificaciones
del acuerdo para poder tomar las acciones correctivas necesarias del caso para
que el conflicto no reaparezca, genere otro o se agrave (prevención).
Es necesario que las dos partes lo conozcan bien, lo analicen y lo
discutan, no solo para conocerlo sino también para mejorarlo si es el caso, y
para que lo acepten a cabalidad para con ello poder desarrollarlo y cumplirlo
de la mejor manera posible.
7. ALTERNATIVAS
DE SOLUCIÓN PACÍFICA
Son las posibilidades de que dispone cada parte para retirarse de la
negociación sino se llega a un acuerdo; son las acciones que una parte u otra
pueden poner en práctica por cuenta propia sin necesidad de que se esté de
acuerdo o se negocie. Para que esto se cumpla se debe determinar la mejor
alternativa a un acuerdo negociado, es decir, el criterio con el que
se debe juzgar cualquier propuesta.
Estas alternativas protegen a las partes de aceptar términos
desfavorables y de rechazar términos que no conviene recibir.
Las alternativas implican entonces llegar a la mejor solución
independientemente del consentimiento de las partes en el caso de una
conciliación hecha por un tercero, o en su lugar de la otra parte cuando alguno
de los actores intervinientes en el conflicto no se presenta o muestra falta de
voluntad.
Sin embargo, debe antes de generar alternativas por fuera de la
negociación, evaluarse las ofertas de las partes (o la del conciliador),
desarrollar opciones que sean mejores y estén por encima de las posiciones de
las partes o del conciliador mismo.
El propósito
de una negociación no siempre es llegar a un acuerdo, esta es solo un medio; en
ocasiones se hace necesario que las partes exploren otras alternativas de
salida y que no continúen en el intento de desarrollar un acuerdo.